Todo el mundo vió cómo el ejécito norteamericano, en las inmediaciones de Bagdad, levantó un hospital de guerra en menos de 12 horas mientras sus cañones y bombas inteligentes no paraban de matar inocentes civiles en las ciudades más pobladas de la nación mesopotámica. Hoy mucha gente quiere ver como un contraste aquel despliegue de eficencia y tecnología y la abulia insensible, el inmovilismo exhibido en la catástrofe dejado por katrina en territorio norteamericano. Pero no. No existe ninguna contradicción entre los dos ejemplos. Ambos obedecen a una orden de clase. Ambas se complementan porque representan el inocultable desprecio por los pobres y los débiles, lo que permite vislumbrar el mundo, que una elite glotona e insaciable, pretende confeccionar a punta de sangre y fuego. En casos como el katrina, ellos se limitarán a observar y luego contar los cadáveres con el ahorro que ello representa en plomo, pólvora y uranio empobrecido. Abramos los ojos: Reducidos y poderosísimos centros de poder saben muy bien que no existe recurso ilimitado y ellos no aceptan ningún principio de equidad, ni de contención y ahorro, así que su opción es la rapiña a costa de la vida y la libertad de las grandes mayorías. Las ideologías no han muerto.
jose+lagardera.png)
Escribe un comentario